Primer milagro de los Beatos Luis y Celia Martin

Así cuenta el pequeño Pietro Schilirò, de seis años de edad, su curación milagrosa cuando era un bebé recién nacido por intercesión de los beatos Luis y Celia Martin.

“Nací con una enfermedad y, cuando estaba enfermo, los esposos Martin pidieron a Jesús que me curase y me curó.”

Walter y Adela, padres del pequeño, confiaron a Pietro a la intercesión de los esposos Martin, María Celia Guérin (1831-1877) y Luis Martin (1823-1894), padres de Santa Teresita del Niño Jesús. Este milagro permitió la beatificación de la pareja, que tuvo lugar el 19 de octubre de 2008, en la Basílica de Lisieux, Francia, precedida de una misa de apertura de la Beatificación en la basílica de Nuestra Señora de Alençon.

Historia de un milagro

Pietro es el último de una familia de cinco hijos. Nació en Milán el 25 de mayo de 2002. Desde su nacimiento, presentó una grave malformación pulmonar que le obligó a permanecer en el hospital para seguir una terapia intensiva que le permitiese respirar.

Cuenta su padre: ”Comprendimos enseguida que la enfermedad era muy grave y que no había ninguna posibilidad de curación. Nos dijeron que le iban a hacer una radiografía de los pulmones para ver su estado.”

Se hizo indispensable una biopsia, pero comportaba gran riesgo para el pequeño. Los padres decidieron bautizar al niño y pidieron a un carmelita italiano, P. Antonio Sangalli, que le administrara el Sacramento. El sacerdote les dio una estampa de los esposos Martin. “Ellos perdieron a cuatro hijos cuando eran pequeños, nos dice Adela, mamá de Pietro. Rezarles nos ayudó mucho y nos sostuvo en la difícil situación que estábamos viviendo en aquel momento y que el Señor nos pedía.”

Los esposos Schilirò sabían muy poco de las vidas de Luis y Celia, solamente lo que habían leído en los escritos de Teresita. En la incertidumbre en la que se encontraban a causa de la salud del pequeño Pietro, descubrieron una “misteriosa proximidad con los esposos Martin,” confiesa Walter.“Entonces nos atrevimos a pedir al Señor el deseo de nuestro corazón: la curación de Pietro. El Señor puso en nuestro camino a los esposos Martin,” añade Adela.

En pleno sufrimiento y viendo a su bebé rodeado de aparatos artificiales para poder respirar, Adela y Walter comprendieron que debían pedir a Dios que les diese a conocer su voluntad sobre él. “Esto era muy importante para nosotros porque nos ayudaba a comprender lo que nuestro hijo estaba viviendo. Vivía plenamente su vocación en medio de su sufrimiento. Participaba con Jesús en la salvación de las almas y este fue para nosotros el primer milagro.”

El 26 de junio Pietro sufrió una grave insuficiencia respiratoria.”Todo era cuestión de horas o de algunos días, nos dijeron los médicos. “No había esperanza para Pietro,”  recuerda Adela.

Después de haber hecho varias novenas a los esposos Martin, el 29 de junio, día en que la Iglesia celebra la fiesta de los santos apóstoles San Pedro y San Pablo, Pietro comenzó a dar señales de mejoría. En dos semanas el niño pudo respirar por sí mismo, sin oxígeno y los médicos atribuyeron su curación a un “hecho sobrenatural”.

Los padres se lo contaron al P. Antonio y así este Padre se convirtió en vice-postulador de la causa de beatificación de Luis y Celia.

Pietro Schillirò avec ses parents rencontrant le Pape (rencontre des sourds muets)

“Nos sobra la gratitud. No nos lo merecemos, estamos como desbordados” dice Adela, Walter añade “Nosotros no tenemos merito ninguno. Lo que paso con Pietro resalta por toda la Iglesia. Es tan verdad que aquí estamos hoy para entregar esta reliquia al Papa”

Hoy día, Pietro es un niño normal, juega, va al colegio, y sabe muy bien que el milagro de su curación se lo debe a la intervención de los esposos Martin.

“Todas las noches, en familia, rezamos la oración de los Martin para todos los que nos lo piden. También rezamos por el Papa, los curas y muchos más.”   Los padres de Pietro entienden muy bien lo que quiere decir “Entregarse en manos de la Providencia”. Decimos a todos los padres de niños enfermos que se acerquen de Cristo y de Sus Santos; que pidan porque el Señor es un Padre bondadoso. Y hay que tener fuerza para entender que lo que nos pasa es por nuestro bien. “Durante la prueba, el Señor exige mucho de nosotros pero si en El ponemos nuestra esperanza y nuestra confianza, el Señor nos devolverá más todavía. Antes de todo, hay que pedir la conversión del corazón, que es lo más importante.”

Carmen Elena Villa.

Traducción del Italiano por E. de Lavigne

Fuente:www.zenit.org/artículo 19870