Sentido de las Reliquias

En la capilla de la casa de la familia Martin, casa natal de Santa Teresita y en la basílica de Nuestra Señora, podemos venerar reliquias de los beatos Luis y Celia.

¿Por qué veneramos las reliquias?

“Las veneración de las reliquias en la Iglesia católica se remonta a la costumbre de enterrar los cuerpos de los mártires que imitaron el sacrificio de Cristo y a la de rezar ante sus tumbas.

Las tumbas de los santos han sido objeto de veneración en todos los tiempos, suscitando incluso la construcción de basílicas, oratorios, centros de peregrinación. El culto a los santos forma parte de la fe católica.

Las reliquias no son solamente los huesos de un santo, también son reliquias sus vestidos y los objetos que les pertenecieron. En el siglo V las autoridades de la Iglesia alertaron sobre ciertos abusos.

Hay que asegurarse de la autenticidad de las reliquias y no hacer comercio con ellas. Pero más allá de las derivas posibles, como la superstición o la magia, la Iglesia siempre consideró legítima la veneración de las reliquias, veneración que experimentó gran auge en la Edad Media.

Por eso encontramos magníficos relicarios, hechos con materiales preciosos, que contienen los restos de los santos y santas para exponerlos a la veneración de los fieles. En los documentos sobre liturgia, el Concilio Vaticano II recuerda que ”según la tradición, los Santos son objeto de culto en la Iglesia que venera sus reliquias auténticas y sus imágenes.”( nº 11)

 

En el Catecismo de la Iglesia católica para los jóvenes, se reconoce que “venerar las reliquias es una necesidad humana natural para mostrar respeto y honor a personas santas. La veneración de las reliquias es correcta cuando se alaba la acción de Dios en personas que se han entregado totalmente a Él.” (Yucat, nº 275)

“Las reliquias nos llevan al mismo Dios: en efecto, Él da la fuerza para ser testigos suyos ante el mundo a seres frágiles. Invitándonos a venerar los restos mortales de los mártires y de los santos, la Iglesia no olvida que se trata de pobres huesos humanos, pero huesos que pertenecieron a personas visitada por el poder trascendente de Dios. Las reliquias de los santos son huellas de una presencia invisible pero real que ilumina las tinieblas del mundo, manifestando que el reino de Dios está dentro de nosotros. Nos dicen a nosotros y con nosotros: ”Maranatha”-“Ven, Señor Jesús.”

Benedicto XVI, discurso a los Jóvenes de JMJ de Colonia, 20 de agosto de 2005