Vida de Francisca María Teresita Martin

Nació el 2 de enero de 1873 en Alençon y fue bautizada el 4 del mismo mes en la iglesia de Nuestra Señora. La familia Martin pasaba con frecuencia sus vacaciones en Lisieux en casa de Isidoro Guérin, hermano de Celia, farmacéutico, y de su esposa Celina. Celia tenía además otra hermana,  María Luisa, Sor María Dositea,  visitandina en el monasterio de la Visitación de Le Mans. Las hijas mayores, María y Paulina, estudiaron en el pensionado de dicho Monasterio.

Teresita perdió a su madre a la edad de 4 años y medio y quedo muy marcada por este suceso. María y Paulina se hicieron cargo de las tres hermanas pequeñas.

Su padre se instaló con sus cinco hijas en Lisieux , en los Buissonnets, en1877. En dicha casa, situada a las afueras de la ciudad, la familia vivió en soledad. Teresita, vivaracha y efusiva, se volvió tímida, callada y extremadamente sensible después de morir su madre.

Hizo sus estudios en el pensionado de las Benedictinas de Lisieux. En él descubrió la vida colectiva que vivió con dificultades, encontrando consuelo  solamente en la presencia de su hermana Celina.

En 1882, Paulina, la hermana que Teresita había escogido como segunda madre, entró en el Carmelo.

 

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Enfermedad

Teresita cayó enferma a finales de 1882. Su estado se agravó en los meses siguientes. La familia, muy inquieta, rezó a Nuestra Señora de las Victorias pidiendo su curación. El 13 de mayo de 1883, María Leonia y Celina, de rodillas al pie del lecho de Teresita y delante de la estatua de la Virgen, rezaron pidiendo la curación de su hermana. Teresita también lo hizo. Entonces vio que la Virgen le sonreía. La enferma se sintió curada. En Navidad de 1886 recibió una gracia de conversión por la que salió de la infancia. ”Jesús me revistió de sus armas y, desde aquella noche bendita, ya no conocí la derrota en ningún combate, sino que, al contrario, fui de  victoria en victoria y comencé, por  así decirlo, “una carrera de gigante.” (Ms A) En Julio de 1887, al salir de la misa de domingo de la catedral de San Pedro, descubrió su misión: salvar almas con la oración y el sacrificio.

Teresita se fue desarrollando como persona. Descubrió el poder de la oración cuando comprobó que su plegaria por Pranzini (condenado a muerte que rehusaba todo socorro religioso, pero que besó el Crucifijo al subir a la guillotina) fue escuchada. Entonces se sintió devorada por la sed de almas. Comunicó a su padre, que aceptó, su deseo de entrar en el Carmelo a los 15 años; pero se encontró con la negativa categórica del canónigo Delatrëtte, superior del Carmelo. Para consolar a su hija, Luis Martin la llevó a Bayeux a visitar al Obispo, Mons. Hugonin. Teresita manifestó al Obispo su deseo, sentido desde niña, de entregarse a Dios. Pero Monseñor aplazó su decisión.

 

Viaje a Roma

Luis Martin participó con sus hijas, Celina y Teresita, en una peregrinación diocesana a Roma en 1888. “¡Ah!…esas bellezas de la naturaleza…No tenía bastantes ojos para mirarlas. De pie, pegada a la ventanilla, casi se me cortaba la respiración. Hubiera querido estar a los dos lados del vagón…” Ms A 57 vº) En el curso de su peregrinación, Teresita tuvo la audacia de pedir al Papa León XII la autorización para entrar en el Carmelo a los 15 años, a pesar de la oposición de sus superiores. Finalmente, el obispo de Bayeux- Lisieux, Mons.  Flavien Hugoni, dio su consentimiento.

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En el Carmelo

“Sentí latir mi corazón con tanta fuerza que, cuando vinieron a decirnos que os acercáramos a la puerta claustral, me parecía imposible dar un solo paso. Me acerqué, sin embargo, pero preguntándome si no iría a morirme, a causa de los fuertes latidos de  mi corazón…”( Ms A 69) Fue aprendiendo la dura vida del Carmelo: ”Encontré la vida religiosa tal como me la había figurado…Mis primeros pasos encontraron más espinas que rosas…Quiero decir faltas de discreción, de educación, la susceptibilidad de ciertos caracteres, cosas todas que no hacen la vida muy agradable…Una palabra, una sonrisa amable bastan muchas veces para alegrar a un alma triste.” (Ms C 28rº)

 

Toma de hábito, 2 de enero 1889

Apenas doce días después de su toma de hábito, su padre, aquejado de una enfermedad degenerativa del cerebro, sufrió una crisis particularmente grave y tuvo que ser internado en el asilo del Salvador de Caen. Teresita, sumida en la oración y en el silencio, contempló largamente la Santa Faz. Profundizó en su vocación. Ella, que siempre quiso ser una gran santa, practicó la caridad  con sus hermanas y leyó a san Juan de la Cruz.

Pronunció sus votos definitivos el 8 de septiembre de 1890, con 17 años y medio, en manos de Madre María de Gonzaga, su priora.

Su vida de oración se nutrió en el Evangelio que llevó siempre consigo. En 1893, Sor Inés de Jesús (su hermana Paulina) fue elegida Priora y confió el noviciado a Madre María de Gonzaga. Esta pidió a Teresita que la ayudara. En 1894, escribió sus primeras recreaciones piadosas (pequeñas obras de teatro representadas por algunas hermanas para toda la comunidad en las grandes fiestas). Escribió también poesías de tema religioso. El 29 de julio de 1894 murió Luis Martin. Poco después, el 14 de septiembre de ese mismo año, entró Celina en el Carmelo. En 1895 entró también su prima carnal, María Guérin. En 1894, Teresita descubrió su “caminito” en el que profundizó cada vez más hasta ofrecerse como víctima al amor misericordioso de Dios, el 9 de junio de 1895.

Madre Inés de Jesús pidió a Teresita que escribiera sus recuerdos de infancia, recuerdos que forman parte de “Historia de un Alma”. “A ti, Madre querida, a ti que eres doblemente mi madre, quiero confiar la historia de mi alma… Además, sólo pretendo una cosa: comenzar a cantar lo que un día repetiré por toda la eternidad: ¡¡¡Las Misericordias del Señor!!! “(Ms A)

 

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Enfermedad. Prueba de la fe

En la noche del Jueves al Viernes Santo de 1896, Teresita expectoró abundante sangre, hecho que fue para ella como “tenue y lejano murmullo que me anunciaba la llegada del Esposo” (Ms C 5rº) Algunos días después, su alma se vio sumergida en profundas tinieblas espirituales que ya no la abandonarán. El 30 de mayo, Madre María de Gonzaga le confió un segundo hermano misionero, el P. Roulland, de las Misiones Extranjeras de París – el primero fue el abate Bellière – que iba a partir para China. Fue un verdadero hermano del alma.

Entrada en la vida : abril – 30 de septiembre de 1897

La salud de Teresita se degradó rápidamente. Sufrió mucho. Se la instaló en la enfermería del monasterio. Madre Inés y Sor Genoveva comenzaron entonces a anotar las palabras de su hermana. En junio, por sugerencia de Madre Inés, Madre María de Gonzaga pidió a Teresita que redactara los recuerdos de su vida de carmelita lo que hizo durante ese mes, utilizando en ello sus últimas fuerzas. Terminó su manuscrito con la palabra “amor” como cada uno de sus escritos autobiográficos.

Al atardecer del 30 de septiembre de 1897 entregó su alma al Señor. Tenía 24 años.

“No muero, entro en la vida.”